En esta sección se recogen las impresiones y miradas que distintos autores y viajeros, a lo largo del tiempo, han reflejado en sus publicaciones sobre el casco de Vallehermoso.

Este pueblo situado al N. se tiene por el más rico y civilizado de la Isla. Su población de más de 200 casas reunidas en una sola calle y tres barrios contiguos. Se halla situado en el fondo del barranco de su nombre, más estrecho que el de Hermigua y a distancia de media legua del mar, y son los barrancos que desembocan en su inmediación todos ellos son productivos en millo, patatas, judías, ñames, algún trigo y cebada, mucho duraznero, higueras, peras, algunos castaños, nogales, guayabos, naranjos, limones, algunos manzanos, ciruelos, plátanos y nopales que dan de 6 a 8 quintales de cochinilla, viñedos en todas las faldas de las montañas a los barrancos y muchas calabazas y pantanal. Tiene aguas suficientes para el riego aunque algunos años suelen “estancarla y adularla, cuéntanse 9 o 10 molinos harineros […].

Tiene un buen cuerpo de iglesia con solo un párroco, tres hermitas en buen estado y uso, y una moderna escuela a la que asisten sobre 40 chicos.

Juan de Castro Ahíta. 1856.

Referencia bibliográfica: CASTRO AHÍTA, J. de. La isla de La Gomera en la actualidad: año 1856.

Valle Hermoso […] está formado por dos grandes corrientes de materias volcánicas que van a parar a la mar: las cuales corrientes, en otro tiempo sombreadas por los verdes pámpanos de la vid, de que estaban pobladas, ofrecen hoy un aspecto árido, negruzco y melancólico. Sin embargo, como por el fondeo de este valle corre el agua en grande abundancia, se encuentran, al uno y otro lado del cauce, muchas huertas o pensiles, donde en medio de las humildes hortalizas se elevan las vistosas palmeras y los verdes y ostentosos platanares […]. Por manera que en medio de la árida monotonía de los torrentes de lava, hacen estas huertas agradable contraste, y casi casi legitiman o justifican el título de hermoso aplicado al valle y al pueblo, puesto que uno y otro llevan la misma denominación.

No obstante, Valle Hermoso es la población más importante de La Gomera, tanto en riqueza como en número de habitantes, pues ascienden estos a 4.174, casi el doble del de San Sebastián. Es digna de ser visitada su iglesia, porque en ella adivina el viajero la historia del pueblo. En su recinto se comprende que Valle Hermoso tuvo grandes aspiraciones y no pudo cumplirlas; que debió ser rico por circunstancias especiales, pero que estas circunstancias pasaron antes de que estuviera terminada la obra de su engrandecimiento.     El edificio es inmenso, tal vez el de mayores proporciones que hemos visto en las Islas Canarias: las paredes sólidas, gruesas y altas, y la arquitectura gótico-bizantina; pero no está concluida de esta grande obra más que el prebisterio, que constituye hoy la verdadera iglesia […].

En Valle Hermoso residen las personas más ilustradas, ricas y de mejor sociedad de la isla. Hay un casino en muy buen local, con lujo amueblado y con un gabinete de lectura provisto de los periódicos de la provincia y algunos también de la Península. Dominan las opiniones liberales; por lo cual, siendo raras las personas que simpatizan con las ideas contrarias, no se ve allí esa encarnizada lucha de los partidos, que por lo general se manifiesta en mayor crudeza y más fecunda en consecuencias desagradables en el seno de los pueblos pequeños, y sus habitantes viven por esta causa en una unión y fraternidad envidiables. Todo pasa en el Casino; todos los asuntos de importancia se resuelven aquí: se habla de política, de negocios, de justicia, y hasta se tratan y discuten las cuestiones que corresponden a la municipalidad.

Benigno Carballo Wangüemert. 1862.

Referencia bibliográfica: CARBALLO WANGÜEMERT, B. Las Afortunadas: viaje descriptivo a las Islas Canarias.

El barranco de Vallehermoso se ensancha, en su parte superior, en una amplia caldera, en cuyo fondo crecen numerosas palmas (se habla de más de 6.000); pintorescas rocas se elevan en las lomas de la caldera y en las alturas circundantes, muy pobladas de sabinas (Juniperus phoenicea). La roca más imponente de todas es el gigantesco Roque del Valle ( Roque Cano). También presenta curiosas formaciones pétreas el vecino acantilado de Los Órganos.

Karl von Fritsch. 1867.

Referencia bibliográfica: FRITSCH, K. von. Las Islas Canarias: cuadros de viaje.

Hay solamente dos pianos en La Gomera, uno en Agulo y otro en Vallehermoso;

[…] Inmediatamente después de abandonar la cruz divisamos una roca, inmensa y con una cima plana, que se elevaba en medio del valle, unida a la falda de la montaña por un puente rocoso, cubierto de hierba, por el que bajábamos cabalgando. Las montañas de ambos lados del valle se remontan sobre este magnífico centinela. Esta vista del gigantesco monolito, enmarcado por una exuberante vegetación, es única y bellísima, Nuestros arrieros llamaban al monolito por dos nombres, Los Zarzales y El Roque de Vallehermoso. El primero no volví a oírlo, el segundo parecía ser el más conocido […]. Los espacios entre estos cerros o dedos son diminutos valles, cultivados y verdes. El pueblo se encuentra colgado sobre la ladera, un poco más alto que el fondo del valle, cuyo suelo llano lo ocupan los cultivos. Los típicos bancales llaman la atención en esta zona ya que, como el terreno es muy empinado, los bancales están muy juntos. Hay solamente una o dos azoteas en el pueblo […]. Las colinas de los alrededores tienen un aspecto rojo cremoso y están moteadas con arbustos […]. Hay bastantes palmeras por los alrededores y algunas casas […].

Cenamos. Resultó ser una comida excelente. El menú incluía sopa de arroz, carne de oveja hervida con patatas, carne frita con patatas fritas, pescado con patatas fritas, y unos fritos de algo que no reconocí, mantequilla, queso, pan blanco, fruta y café. Nos agradó y sorprendió conseguir una mantequilla tan buena y tan fresca, y el pan blanco era un lujo inesperado, aunque sigo pensando que la harina local es la mejor. La mantequilla la hacían en Vallehermoso, donde hay abundancia de vacas y pasto. No habíamos probado ninguna desde que salimos de La Orotava, hace más de tres semanas, y fue una sorpresa poderla conseguir en el interior de La Gomera […].

Además de un paisaje bello, el “valle hermoso” posee unas mujeres preciosas. Las muchachas son verdaderos cuadros que uno nunca se cansa de mirar. Sus rostros perfectamente ovalados, ojos generalmente oscuros y una rica cabellera oscura, piel fresca y delicada, cabezas pequeñas y altas con cuellos bien formados, cuerpos altos y bien moldeados, llevados con una prestancia natural, elegante pero sin forzar, casi conforman la perfección de la belleza femenina. Su encanto aumenta por el hecho de ser completamente ignorantes de su belleza. No tienen en la actualidad nadie que les diga lo hermosas que son […].

Nos condujeron a otra casa. En ella teníamos un cuarto amplio y una cama cómoda pero la casa era, creo yo, nueva […]. Subimos a la azotea ya que ésta era una de las pocas casas que la tenían […]. De las ventanas y balcones y pórticos de las casas cuelga maíz en grandes cantidades, dando un color al paisaje que resulta muy pintoresco.

[…] Nos sorprendió encontrarnos con una buena carretera que, cuando la seguimos, […] apareció el resto del valle, la zona más baja, con el mar al fondo, mientras que el pueblo quedaba completamente oculto detrás de nosotros. Las palmeras ondeaban en la brisa con racimos de dátiles dorados y el sinuoso lecho del barranco discurría hasta el mar, con sólo un hilillo de agua en el cauce […]. La carretera, una carretera de verdad y no un sendero, está bordeada por piteras. Esta carretera, el único trozo de carretera de la isla, une la parte alta y baja de Vallehermoso, que distan un cuarto de milla entre sí. Hay aquí algunas casas. La iglesia, hacia la que dirigimos nuestra atención, es muy pequeña, consistiendo sólo en las capillas laterales y de presbiterio, ya que aún no han construido el pasillo central. Los arcos, con una longitud de unos veinticuatro pies, se apoyan sobre columnas de piedra gris. El piso es de buena piedra, colocada con las esquinas orientadas hacia el sur y norte. Tiene tres campanas. Afuera vemos las gruesas paredes del resto de la iglesia que aún no ha sido techada […].

El valle es muy hermoso y ese gigantesco monolito que se eleva en lo alto lo convierte en único. […] Atravesamos el pueblo en su extremo superior, a la derecha del valle. El camino tuerce y el pueblo desaparece, pero alcanzamos otra parte del valle, más alta y desde donde se obtiene una espléndida vista de “El Roque” al fondo.

[…] Las montañas tienen un curioso aspecto manchado, debido a los brezos y mirtos que crecen en grupos aislados. Olivia M. Stone. 1883.

Referencia bibliográfica: STONE, OLIVIA M. Tenerife y sus seis satélites.

Este pueblo está situado a 40 kilómetros de San Sebastián. Por supuesto, la vista es bella, pero Valle Hermoso no vale lo que Hermigua. Está atravesado por el barranco de [Macayo], que separa el barrio de Triana del de Vegueta. Los habitantes han querido comparar su aldea con Las Palmas, que posee también, como Sevilla, sus barrios de Triana y Vegueta. La comparación es quizá un poco pretensiosa(…)”

René Verneau. 1883-1887.

Referencia bibliográfica: VERNEAU, R. Cinco años de estancia en las islas Canarias.

El camino por esta parte es realmente bueno y continúa así hasta lo más alto, donde, tras adentrarse en el bosque y disfrutar de la agradable sombra y escuchar las canciones de los pájaros, surge la inesperada visión de Valle Hermoso, justo debajo, pero todavía bastante lejos. Se trata de un barranco profundo, envuelto por la bruma. Pronto, esa sombría extensión se desvela como una serie de pequeñas oquedades, todas extremadamente hermosas. Será mejor describirlo como un sistema de cavidades irregulares rodeado de montañas. Existen majestuosos palmerales dispersos a su alrededor, que hacen recordar a los poblados africanos. Las laderas de las colinas están cubiertas de terrazas hasta las cotas superiores, donde comienza el bosque; en las inferiores puede observarse cómo crece la cosecha. Cumbres accidentadas, promontorios de lava y montañas de zahorra se mezclan con tupidos bosques. Las montañas convergen como lo hacen las de la Caldera en Palma, aunque aquí no son tan altas. En la parte baja de Valle Hermoso, casi en su extremo norte, ya saliendo de la ciudad, se eleva un gran cono volcánico, que desde la distancia puede llevar fácilmente a la confusión, a creer que se trata de la colosal cúpula de una catedral (merece la pena viajar a través del mundo únicamente para presenciar esta maravilla). Tiene 2.000 pies de altura y la cima la conforma una masa de lava negra. Justo donde ésta cae por uno de los lados, deshaciéndose en pedazos debido al desgaste de la arenisca subyacente, el color cambia a un gris granito, oscuro, sin brillo . El camino avanza entonces a lo largo de una especie de istmo, un saliente del ramal de la montaña que conduce hacia la mitad del cono. De ahí diverge a la ladera de otra, y así se consigue descender al fondo, a un pueblo en el que hay un hostal en aceptables condiciones, donde la comida era fresca, las camas estaban limpias y se pagaba un dólar por día.

A un ritmo pausado, se tarda seis horas y media en recorrer el trayecto que separa Hermigua de Valle Hermoso (el cura de Hermigua, un hombre joven, emplea tres horas para tal efecto y lo mismo, en ir de Hermigua a San Sebastián; pero claro, él conoce el paisaje tan bien que no hace ningún alto para admirarlo). Dos millas en una hora por estas abruptas montañas es un trabajo bastante bueno para cualquier animal de carga. Si las fuerzas se lo permiten, es mucho más entretenido ir a pie, y se va más rápido.

El Valle Hermoso recuerda a la Caldera de la isla de Palma, no sólo por el número de montañas que lo rodean, sino también por la presencia de un arroyo de agua parecido que corre a través de una abertura similar en la misma dirección hacia el mar. Pero, a diferencia de la Caldera, se trata de una región próspera , cultivable, donde abundan las casas.

John Whitford. 1890.

Referencia bibliográfica: WHITFORD, J. Las Islas Canarias, un destino de invierno (1890).

La carretera que llega hasta Vallehermoso es de gran interés paisajístico.

Estos valles, formados en las amplias desembocaduras de los barrancos, dan la característica de la isla. Altas palmeras […] constituyen el principal elemento del paisaje.

Al fondo se desarrolla el caserío de Vallehermoso, con su iglesia de San Juan Bautista, que fue edificada en 1570 y reedificada en 1774, siendo en el año de 1900 cuando se construyó la actual después del incendio que sufrió la primitiva. Sobre el valle se alza el pitón volcánico, de extraordinaria belleza, llamado Roque Cano, admirable formación geológica de colosales proporciones […].

El trazado del pueblo es gracioso y popular, y su plaza de gran belleza.

[…] En el fondo del amplio cauce blanquea el caserío de Macayo. El Roque Cano, de imponente belleza, nos queda ahora a la margen izquierda de nuestro itinerario. La pista se desarrolla a través de un impresionante paisaje de montana. En el fondo del barranco, en las pequeñas huertas que se recortan en sus márgenes, entre los pasillos que forman las esbeltas palmeras, se cultivan los ñames, con sus grandes hojas de un verde deslumbrante. Alfredo Reyes Darias. 1969.

Referencia bibliográfica: REYES DARIAS, ALFREDO. Tenerife, La Palma, La Gomera, El Hierro: Las Canarias occidentales.

Una tarde sosegada, semejante a sí misma cada tarde, un grupo de niños juegan a piola en la plaza de Vallehermoso. El repertorio de romancillos o decires propios del juego, poesía anónima y refrescante, entrelaza sus saltos y da pie a la pausa entre la cadencia de cada turno.

Un niño agacha su tronco hasta formar la figura del burro, los demás brincan por encima con sus piernas abiertas y al compás de las instrucciones que marca el director del juego.

En cada estrofa del salto van cantando “Mariquilla, la Cucaña, con su gran violín de caña, a las cuerdas de alta misa, que voy para misa y te doy un quintín”.

¿Quién inventó estos versos? Los niños ríen cuando el visitante les pide que reciten despacio la rueda o romancillo, si es que esto es rueda, romancillo o verso capaz de uso cotidiano.

Este juego universal o el brilé de las niñas, el pañuelo y los hermanitos, sugieren dos enlaces en el curso que relato. La Fuente del Agua, monumento que se alza en el centro de la plaza principal de Vallehermoso: a la derecha Macayo, Garabato, El lngenio y La Quilla, barrios de casitas vecinales acostumbradas a la serenidad del paisaje; lomadas y barrancos que muestran su mayor suavidad cuando el sol de la mañana viene acompañado del sereno tras la puesta.

Sol y sereno, dos complementos indispensables para obtener de la palma el sabor de tanta templanza: la miel de palma […].

Y si el sol sale temprano y sale por Roque Cano, el despertar más sorprendente puede ser un vaso de buena parra en el Central, el Amaya, el Estanco o el Iballa, los cuatro bares de ValleHermoso.

La otra sugerencia, al distraer la mirada en el juego de la piola, son los romances. Romances nacidos al son monotónico de los primeros tambores que descubrieron luego la demarcación silábica acudiendo al recurso de la intensidad: el tambor y la chácara.

[…].

Dicen que se guardan más romances en Taco que en La Gomera; que la emigración fue dejando solo al Roque Cano. Y en la noche del barranco, cuando la penumbra sorprende al caminante, una voz se hace tan fuerte como el repicar de la chácara: “¡Sale luna con tus rayos –ilumíname este camino– que ando perdido el tino –y ¡ay!, no sé donde me hallo”. En Vallehermoso comienza la jornada muy temprano. A las seis y media de la mañana, la plaza congrega a más vecinos que en el resto del día. Aquí están los vendedores de pescado, los viajeros que marchan a San Sebastián, la guardia civil, mujeres que hacen sus primeras compras, los trabajadores que parten para el monte.

Al margen de aquellos juegos infantiles, en Vallehermoso no hay un solo lugar para ocupar el ocio. Atrás quedaron los cines, el “Vega- Mora” en el casco y el de Alojera; ni una sola discoteca, ni una sala de fiestas o centro de reunión; solo la biblioteca de la Caja de Ahorros, abierta de seis a ocho de la tarde […].

En 1970 llegó con fuerza la televisión; aún se conserva el Casino, que tampoco puede atraer a la juventud. Como tampoco hay mucho trabajo, al margen del que pueda ofrecerse en el monte, los jóvenes se han marchado, algunos a San Sebastián, otros a Tenerife o Venezuela. Así la vista debe distraerse para la elucubración mística en el Roque Cano […].

Gloria Gallas. 1993.

Referencia bibliografica: GALLAS, G. La Gomera y sus mundos.

…El 1º de Mayo de 1930 se funda, en Vallehermoso, el Partido Socialista de La Gomera, auspiciado por Guillermo Ascanio Moreno, y formando su núcleo inicial otros veinticinco representantes de la burguesía de la isla, que se presenta con aires renovadores y enfrentado al caciquismo tradicional.

Al llegar la guerra civil –tras los “Sucesos de Hermigua”, de los que se hablará en su momento, y el triunfo del Frente Popular- este grupo ha dispersado sus posiciones, desde un comunismo radical hasta un falangismo reaccionario.

No obstante, el hecho indica un fraccionamiento –parcial aunque exiguo- del bloque monolítico caciquil, puesto que, en los momentos de la resistencia, participan en ella personajes de la burguesía, propietarios agrícolas y profesionales liberales…..

…Tras el 18 de Julio el bloque dominante se nuclear en Falange Española, en un proceso integrador que busca la neutralización de la clase obrera –la auténtica sacrificada durante la represión-….

…Y desatan una fuerte represión para cortar de raíz toda posibilidad de ascenso social de la clase trabajadora.

…Al final de este proceso de lucha social –burguesía dominante contra los obreros en ascenso, apoyados por parte de un sector burgués desclasado-, es curioso observar como los caciques han dirigido el “Movimiento Salvador de España”, en La Gomera, secundados por una clase servil: medianeros y trabajadores de la tierra mediatizados a sus amos por siglos de sometimiento, que hacen los trabajos “sucios” e incluso marchan, con alegría ignorante, como voluntarios a la guerra…..

…Ya terminada la contienda, y acabada la disidencia: muerta, encarcelada, exiliada,…, observamos como en los veleros clandestinos junto a los vencidos, van falanges –ya no eran necesarios-, y la isla muere por falta de brazos que la trabajen, con lo que la “salvación” prometida por los rebeldes, queda anulada, abatida.

Y empiezan los años de silencio.

Juan Manuel Torres Vera y Ricardo García Luis. 1996.

Referencia bibliográfica: TORRES VERA, J.M, GARCÍA LUIS, R. El 18 de Julio en La Gomera.

…Luego el retorno a la isla, el ocupar la plaza que nadie quería por que aquella era una demarcación demasiado extensa, casi doscientos kilómetros cuadrados de montañas sin que hubiese carretera para comunicar la docena de barrios en que se repartían los siete mil habitantes que mitad por pobreza, mitad por ignorancia, llamaban al médico solamente cuando el enfermo parecía entrar en trances agónicos o la parturienta estaba a punto de reventar…

Y el médico novato, con la única experiencia de los heridos en la línea del frente, hubo de enfrentarse a niños con diarrea, viejos ahogándose de bronquitis, señoras con hemorragias o sin ellas y hasta algún que otro mal de ojo, o tal vez hechizos lanzados por nueras malévolas o amantes despechados con el comprado auxilio de cualquiera de las brujas o curanderos que en el secreto a voces de los barrios aislados todavía ejercían su oculto oficio……

Y el médico aprendió. Con su propio dolor y esfuerzo enfrentados al esfuerzo por sobrevivir y por sobrevivir dolor ajenos, veinticuatro horas diarias de servicio siete días a la semana y trescientos sesenta y cinco días por año, robando al cansancio tiempo para leer alguna revista profesional y adquirir noticia de los antibióticos milagro, que comenzaban a llegar al mercado, aprendió tan bien que muy pronto fue “El Médico”, dicho así, con dos mayúsculas por amigos y no tan amigos…….

José Miguel Trujillo Ascanio. 1996.

Referencia bibliográfica: TRUJILLO ASCANIO, J.M. La Gomera, Relatos de una Isla Perdida.

La Mosca, (en realidad lo que llevada escrito en la amura era La Mouche, su bandera había sido la tricolor de la república y ahora la del emperador, aunque decían que a veces, según las aguas, izaba un pabellón negro con dos tibias cruzadas bajo una calavera)…

La Mosca giró a babor sin saber, sin un barrunto siquiera de que era allí donde estaba la trampa mortal, porque la bahía de Vallehermoso se abre en V desde el norte hacia el este…..

Allí ya no quedaba sino encomendarse a Dios, pero a lo mejor ni eso hicieron que capaces fueron de blasfemar, de echarse culpas unos a otros y gritar ay, ay, cabalgando la última ola, según bajaban como un proyectil hacia la arista inconmovible del Risco de Genaro.

José Miguel Trujillo Ascanio. 2000.

Referencia bibliográfica: TRUJILLO ASCANIO, J.M. La Gomera, Últimos Relatos de una Isla Perdida. San Sebastián de La Gomera.

[…] El roque Cano. Mi roque. Como escribí antes, creo en las casualidades y en el destino. Y estoy segura de que, en algún lugar, estaba señalado que el roque Cano y yo tendríamos que encontrarnos. Es como los demás: alto, sólido, hermoso, turbador, impresionante. Desde la plaza de Vallehermoso parece una montaña colocada encima de otra. Sobresale unos doscientos cincuenta metros de entre las tierras que en épocas remotas debieron de cubrirlo, roca pura apenas atemperada por un poco de vegetación en algunas grietas. Pero lleva mi apellido y la primera vez que lo vi tuve la convicción de que me estaba esperando. No fue nada similar a un “deja vu”, no, fue la placidez de llegar al hogar. Me sentí tan segura que ni siquiera tuve prisa por subir hasta él, yo que no puedo resistirme a trepar enseguida a lo más alto que veo, sea de la índole que sea, risco escalera o torre. Supe que estaba ahí y que ahí seguiría, que yo volvería a verlo y que llegaría el momento de acercarme a él. Y, en efecto, un día subí hasta su base. El camino es muy fácil. El roque está situado sobre un lomo desde cuyo filo, dejando el monolito a la izquierda, el camino gira suavemente y permite ver el barranco de Pie de Cuesta deslizándose en dirección al mar, apacible y solitario, angosto, muy verde, salpicado de altas palmeras, sabinas y de monte bajo. Los bancales, que en otro tiempo debieron estar cultivados, son hoy en su mayoría yermos, excepto unos pocos en los que crecen viñas.

            […] El pueblo parecía flotar sobre el tiempo, como si desde hacía mucho nadie hubiese pisado las calles ni habitado las casas. La luna se había escondido tras los riscos que cierran el barranco pero aún restaba una cierta luminosidad en el cielo. Llegué a la plaza y continué hacia la carretera que baja hasta la playa. No se oía nada, ni las ranas, ni el mar, ni el viento, ni una voz, ni el ruido de una máquina o puerta. Caminé sólo hasta un poco más allá de la Casa de Cultura –que lleva el nombre de Pedro García Cabrera- y me senté en la cuneta. Frente a mí, en la parte más baja del valle, las palmeras eran apenas siluetas oscuras sobre la oscuridad de la noche. Y allí, al fondo, unas nubes blanquecinas se movían con lentitud en torno a la cima del roque. No necesité palabras pero me comuniqué con él. Si alguna vez la soledad me ha dolido y me ha parecido hermosa ha sido en ese momento. ¡Todo era tan sencillo y tan incomprensible!, las nubes pasaron y mi roque permaneció impasible, viejo, mudo, indiferente. Después, finalmente, dormí bien lo que me quedaba de noche. Nada como el misterio de la naturaleza para curar el cansancio y aliviar las eternas heridas.

Montserrat Cano. 2013

Referencia bibliográfica: CANO, M. La Gomera y el arrebato.